HARRYFICS

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 !..*Las Vueltas Que Da la Vida*..!

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NeksSer

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Mensajes : 6
Fecha de inscripción : 25/02/2009

MensajeTema: !..*Las Vueltas Que Da la Vida*..!   Miér Feb 25, 2009 7:33 am

Genero: Romance, Comedia, Tragedia.
Advertencias: Lemmon (+15)
Publicado en: Potterfics.com
Parejas: Un poco de todo...

Las vueltas que da la vida



Capitulo 1. La Invitación.


-Crookshanks…? Bájate por favor… Quiero dormir un poco más… - murmuró Hermione medio dormida. Empezó a manotear. Todavía con los ojos cerrados. Entonces sintió algo que en el cuello que no podía ser su gato. Abrió los ojos alarmada. –¿¡PERO QUE TE CREES QUE HACES IDIOTA…!?.– dijo tratando de levantarse.

-No seas aguafiestas… vengo a demostrarte algo de cariño y me tratas así…

-Déjame en paz… maldito hurón… -. Intentaba levantarse. Pero el cuerpo del rubio no se lo permitía.

-Estás nerviosa… eh? Sangre Sucia… Bueno de todas maneras tengo que botar esta ropa y lavarme con cloro por tu culpa… - respondió despectivamente.

-¿Cómo demonios has entrado aquí Malfoy?... ya verás cuando se lo cuente a McGonagall… -. Le dijo Hermione amenazándolo.

-No te preocupes Granger, no te lo creerá… Deberías darme las gracias… Por lo menos alguien se ha acordado de darte un beso, aunque después deba desinfectarme la boca, el día de San Valentín. Ya que tu adorado novio Weasley ah decidido no volver al Cole. Pero que flojo és… ni una carta se ha molestado en escribirte. Con un novio así preferiría no…

-Pues yo preferiría no tener que soportarte hurón saltador… -. Le dijo ésta sin dejarlo terminar. Aunque al mirar alrededor y darse cuenta que no había ni una lechuza esperando con una carta. No pudo evitar sentirse triste.

-Esta bien… -. Dijo este levantándose de su cama por fin. –Ya vendrás a disculparte por ser tan pesada… que pases un INOLVIDABLE San Valentín SOLA…!. – y dicho esto salió por la ventana.

Hermione se apresuró a observar como caía. Pero Malfoy ya no estaba.

Como diablos ha podido entrar a mi habitación… Harry y Ron nunca pudieron…

Hermione volvió a sentarse en su cama un poco mareada. Era increíble como Malfoy había cambiado después de la derrota de Voldemort. Habían pasado algunos meses. Y se les había permitido a muchos estudiantes de sexto retirados hacía un año, volver y terminar el séptimo. Ella por supuesto no perdería esa oportunidad. Entre ella se encontraban Malfoy y Dean. Y compartía clases con Ginny, pues había perdido un año en la búsqueda y destrucción de Horcruxes con Harry y Ron. Y esta los había alcanzado.

Sin embargo ni Harry, ni Ron quisieron continuar con sus estudios. Kingsley les había dado un puesto en el departamento de Aurores. Porque se habían negado a quedarse sin hacer nada mientras los demás se encargaban de los mortífagos que aún se encontraban en libertad. Por lo que ahora ellos juntos se encontraban en las primeras filas a la hora de la captura de un nuevo mortífago. Cada semana aparecían nuevos rostros en El Profeta que serían llevados a Azkaban.

Por otra parte. Los Malfoy habían sido juzgados, quedando libres Narcisa y su hijo Draco. Harry había formado parte de la defensa de Draco y Narcisa, pues no se le olvidaba que ella le había mentido a Voldemort en el bosque. Y Draco… todo lo había hecho por salvar a su madre.

Hermione llevaba ya varios meses en el castillo. Y se sorprendía al ver el drástico cambio que había tenido Draco en su personalidad. Ya no se peleaban tanto en los pasillos, si lo hacían de vez en cuando. Y el había dejado de llamarla Sangre Sucia. Sólo lo hacía para molestarla cuando ella lo llamaba a él “Hurón”. Se podría decir que hasta tenían una pequeña amistad.
Claro que Hermione nunca se lo había comentado a Ron en las cartas, de haber sabido eso, seguro que la cortaba. Y habían pasado tantas cosas juntos que no se atrevería a comentarle ese “detalle” a su novio.

Por otro lado. Ginny le había prometido a Hermione, no comentarle nada a su familia, porque ella misma también tenía amistad con Malfoy. A pesar de todos lo insultos del pasado, habían decidido dejarlos allí… en el pasado.

Hermione comenzó a vestirse para dirigirse al Gran Salón. Despertó a Ginny. Que pegó un brinco al ver la gran caja envuelta en papel de regalo que se encontraba a sus pies con una tarjeta de Harry. Bajaron charlando animadamente, hasta que Hermione no pudo más y le contó lo que había hecho Draco en un susurro.

-Mira, no se porque diablos lo hizo, ni como. Te imaginas que Ron llegara a enterarse?.

-Pues se lo tendría bien merecido… - respondió esta con una sonrisa maligna. –Por cierto Hermione… hay algo que me ronda en la cabeza desde hace varios días… - le dijo perspicazmente. –Me ha parecido ver a Malfoy muy interesado en ti últimamente… cada vez que me lo encuentro en un pasillo no hace más que preguntarme si te he visto…

-Ginny… ve directo al grano… que quieres decir con “esta muy interesado en ti últimamente”. – le espetó con el ceño fruncido. –Sabes perfectamente que al único…

-Que te interesa es mi hermano Ron… - terminó esta. –Ya lo sé Hermione. Pero sabes que de mi boca no saldrá absolutamente nada. Además tú ni siquiera sabes que hace mi hermano el resto del tiempo. Podría perfectamente tener otra mientras espera a que tú salgas de aquí.

-Lo sé. Ya me lo has dicho. Pero se supone que debo confiar en él.

-Y se supone que yo debo confiar en Harry. - respondió Ginny con sarcasmo.
-Con lo famosos que son ahora. Te crees que no van a tener a ninguna zorra detrás?

-Por supuesto que hay muchas zorras. Pero eso no quiere decir que ellos van intentar algo con ellas.

-Dios mío… que ingenua eres… Son HOMBRES. ¿Te crees que van a desaprovechar una oportunidad si se la ofrecen en bandeja de plata?


Y dicho esto se fue directo a la mesa de Griffindor, a sentarse en su habitual puesto. Hermione se la quedó mirando en la puerta del Gran Comedor mientras comenzaba a caminar, pensando en lo que lo que le había dicho su cañada.

Mientras caminaba sintió que la observaban, miró a la mesa de Slitheryn y vio que los ojos grises del rubio la seguían. Éste, al darse cuenta que su objetivo lo había descubierto mirándola, bajo la cabeza y continuó con su desayuno.

Al sentarse junto a Ginny vio que esta abría otro regalo que le había llevado una lechuza. Era una caja pequeña. Envuelta en color dorado.

-¿Otro regalo de Harry?... y así desconfías de él.

-Pues no. -. Respondió la pelirroja. Pero no le dijo quién era el remitente. Y Hermione no quiso ser imprudente.

De pronto sintieron un ruido ensordecedor. Y al mirar hacía arriba vieron la usual multitud de lechuzas que se disponía a entregar el correo matutino. Observó esperanzada, mientras todos recibían paquetes y cartas por el día de San Valentín. Pero ninguna lechuza le llevó nada ese día. Solamente la lechuza marrón que le llevaba el Diario El Profeta.

Hermione comenzó a leer el periódico bastante triste. Todo el alumnado se encontraba feliz con sus respectivos regalos. Pero Ron parecía no haberse acordado de ella. No pudo evitar sentirse mal al recordar lo que la había dicho Malfoy esa mañana.

Al terminar el desayuno se encaminaron a su sala común para terminar de vestirse los que irían a Hogsmeade. Como era sábado y además día de San Valentín, todas las parejas estarían allí. Hermione no tenía ninguna gana de ir. Así que se acomodó con un libro en una butaca.

-No me digas que te quedaras aquí todo el día? -. Le preguntó Dean. Que ya se iba. –Vamos. No seas aburrida. -.

-Gracias Dean. Pero no tengo ganas. Que te diviertas -. Dijo. Y volvió a sumergirse en su libro. Dean la miró no muy convencido. Pero decidió irse sin decir más. Cosa que Hermione agradeció. No tenía ganas de ver o hablar con nadie.

Cuando todos se habían ido. Se dio cuenta que se había quedado sola en la torre. Pensando en ir a darse un baño, sintió un ruido en la ventana. Era una pequeña lechuza blanca, y traía un paquete. Corrió y abrió la ventana emocionada.

-Pensé que no lo recordarías Ron… - dijo en voz alta.

Tomó el paquete de la lechuza. Era una cajita muy pequeña de madera. En la tapa tenía grabada unas estrellas entrelazadas entre sí. La madera estaba pulida a la perfección, daba la impresión de ser de mármol y no madera. Al abrirla salió un hermoso peluche blanco inmenso. Era casi de su tamaño. Tenía una cinta roja alrededor del cuello de dónde colgaba un triangulo de oro. Lo observó bien y se dio cuenta que podía abrirlo. Dentro de este encontró una hermosa cadena de oro, muy fina, con un dije, que era una piedra de color verde esmeralda con la forma de una estrella de cinco puntas. Cada punta de la estrella terminaba en oro.

Se la puso. Y registro nuevamente la cajita. Obviamente tenía un encantamiento de Extensión Indetectable. Metió la mano dentro y sacó una nota.

Se que debes estar molesta conmigo. Ve a la Sala de los Menesteres a eso de las 10:00 am. Piensa en un lugar cómodo para dos personas. Te espero con ansiedad…

Besos…

La carta no traía remitente. Y aunque Hermione revisó todo, desde el peluche, hasta el último rincón de la cajita, no consiguió nada que le dijera que se trataba de Ron. Sin embargo decidió asumir que se trataba del pelirrojo. Quién más iba a enviarle semejante regalo. Y se imaginó cuanto le habría costado manejar el dinero muggle para poder comprar ese peluche. Pero seguramente Harry estaría con él al momento de la compra.

Consultó su reloj y dio un brinco al comprobar que ya eran las 9 de la mañana. Se dio prisa a darse un baño y arreglarse lo más rápido que podía. Decidió alisar su cabello. Después de todo hacía mes y medio que no veía a su novio. Y quería verse hermosa para él. Ya había cogido práctica con esos encantamientos y los podía realizar rápidamente. Se maquilló un poco, sin exagerar. Y salió de la sala común muy contenta.
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NeksSer

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MensajeTema: Capitulo 2.   Miér Feb 25, 2009 7:36 am

Capitulo 2.

Algo Inesperado.


Al llegar al séptimo piso, comenzó a caminar por el pasillo varias veces, hasta que vio, por fin, una puerta de madera, pero esta no tenía manija. Hermione miró extrañada. Y ahora como demonios abriría aquella puerta. Sin saber porque lo hacía, apoyo su mano contra esta. Y milagrosamente se abrió. Era una puerta corrediza. Como no pensarlo antes. Entró. Visualizó la habitación rápidamente. Había un mueble súper acolchado de color beige en el centro. Las paredes estaban pintadas del mismo color. Pero la luz era muy tenue. Un ruido crujiente a su espalda la hizo voltearse: la puerta había desaparecido.

Miró la habitación nuevamente, esta vez deteniéndose en los detalles. Una pequeña mesa con dos copas. Una botella de no sabía qué, en el centro de la misma, dos platos y algo, que supuso comida, tapado con una tapa de plata.

Pero parecía no haber nadie. Seguramente Ron quería sorprenderla con una entrada magistral. Se detuvo nuevamente a mirar cada rincón y lo vio. Apoyado en un rincón del fondo con los brazos y piernas cruzados. Observándola.

Hermione se acercó con una sonrisa. No había notado su presencia por la tenue luz de aquella habitación. Definitivamente Ron se la había jugado muy bien con esa invitación. Pensaba Hermione radiante mientras acortaba cada vez más la distancia.

A tres metros de el, notó algo que hizo que casi se desmayara.

El personaje que estaba allí… no era Ronald Weasley.

Detuvo su andar. Pero esta vez fue el quién caminó hacia ella. Zapatos de vestir negros, pulidos perfectamente. Pantalón igualmente negro y una camisa lila con los botones desabrochados, que permitían ver los pectorales y parte del definido abdomen.

-Parece que no te lo esperabas… Granger -. Le dijo Malfoy deteniéndose frente a ella.

Hermione lo miró de arriba a abajo. No pudiendo creer lo que veían sus ojos. Estaba atónita.

-Siento haberte llamado Sangre Sucia esta mañana. Es que acabas con mi paciencia.

-¿Que haces “Tú” aquí?-. Preguntó perpleja.

-Pues tengo pensado hacértelo pasar bien… ya que tú Novio – hizo énfasis en las últimas palabras. –te ha dejado mirando lejos…

-No tenías porque haberte molestado -. Contestó Hermione abochornada, mirando para otro lado. Se había ilusionado tanto con ver a Ron.

-Vamos Hermione… pensé que habíamos dejado atrás las enemistades.

-Lo siento… es sólo que…

-Te ilusionaste con ver a Weasley…

Hermione asintió.

-Si te hubiera dicho que era yo. No habrías venido, y en este momento seguro estarías en tu cama llorando desconsoladamente, pensando que tu novio esta pasándosela de lo lindo con otra… -. Recitó Draco. Hermione asintió de nuevo mirando el piso. Y se le escapo una lágrima. A Draco no le paso desapercibido esto, así que la abrazo fuertemente. –Esta bien Hermione -. Dijo separándose, al notar que Hermione comenzaba a llorar con más ganas –Si tan mal la pasas conmigo puedes irte a seguir haciendo… lo que sea que estabas haciendo. Yo sólo trataba de animarte. Siento haberte molestado.

Y dicho esto se dio la vuelta con la intención de irse.

-Espera Draco -. Le dijo Hermione sorprendida de su atrevimiento.

-Vamos mejorando… ya me llamas por mi nombre -. Contestó Draco volteándose, sorprendido por lo que acababa de decir Hermione.

-Lo siento… soy una idiota.

-No te preocupes… quieres comer? Supongo que tendrás hambre. Note que no comiste mucho esta mañana.

-Con que me espías eh? – le contestó Hermione divertida.

-No… - respondió, buscando una excusa rápidamente agregó -Simplemente estuve atento para rectificar que yo sería el único en enviarte un detalle en el día de hoy… - le dijo ahora con una sonrisa de superioridad.

-Pues si… tengo hambre – respondió esta tratando de cambiar el tema. Y fue a sentarse en la mesita que Draco había preparado.

El se sentó frente a ella. Hablaron durante mucho rato. Ambos estaban sorprendidos. Era la primera vez que mantenían una conversación civilizada por tanto tiempo. Y se dieron cuenta que tenían muchas cosas en común. Como, por ejemplo, leer toda la noche y quedarse dormidos con un libro sobre el pecho. Draco era el mejor promedio de la casa Slitheryn y segundo en el colegio, siendo superado obviamente por Hermione.

Sin darse cuenta ya estaban sentados en el mueble riéndose de sus peleas pasadas. A Hermione le estaba haciendo efecto el Champagne… pues esa era una de las cosas insólitas que había descubierto en Malfoy ese día, a él le gustaba, o mejor dicho, le fascinaba esa bebida muggle. Hermione se reía a carcajadas con las mejillas coloradas ante los comentarios subidos de tono de Draco, que también comenzaba a sentir el efecto de la bebida.

Tras mucha charla, risas y demás. La puerta se abrió para gran sorpresa de Hermione, y entró una elfina… al mirarla detalladamente Hermione notó que era Winki. Pero estaba diferente. Ya no llevaba la ropa sucia y manchada. Sino que usaba prendas aparentemente nuevas, una faldita lila con una blusita a juego del mismo color, y con una sonrisa radiante. Al verla Hermione no pudo evitar sonreír. Miró a Draco y este le devolvió la sonrisa.

-Le pedí de favor, que nos trajera algo, si nos excedíamos con la bebida. Es que cuando empiezo a tomar champagne, no puedo parar hasta que se termine la botella, y para evitar problemas… -. Se excusaba Malfoy.

-Me parece buena idea. Ya estoy… algo mareada… - le cortó Hermione, pues notó que Draco, increíblemente, y contra su personalidad, se estaba apenando.

-Winki trae bocadillos -. Dijo acercándose a Hermione con una bandeja. –Winki no quiere que la señorita sea adicta como Winki al licor. Oh no. No. No. Winki no lo soportaría. – dijo co su vocecilla chillona.

-Muchas gracias Winki. – dijo Hermione tomando unos bocadillos y comiéndoselos. Draco la imitó. Y noto como su mareo iba pasando rápidamente. Winki miraba sus rostros satisfecha.

-La poción de Winki ha surtido efecto. Dobby el elfo, se la preparaba a Winki, cuando Winki lloraba por su amo y se emborrachaba-. Dijo bajando las orejas y con su rostro afligido. –y con esa poción Winki dejaba de estar ebria y podía hacer algo productivo, en honor a la memoria de su amo.

-Muchísimas gracias Winki… escucha Draco… - decía mientras observaba como Winki hacía dos exageradísimas reverencias y se iba. –Como pudo Winki entrar en la habitación, si era solo para dos? -.

-Fácil. Pedí una habitación exclusiva. Donde solo podrías entrar tu y Winki.

-Y porque la puerta desapareció cuando yo entré?.

-Esto… ahora no te vayas a enojar conmigo. Pero pedí que ni tu, ni yo podríamos salir, a menos que ambos estuviésemos de acuerdo en hacerlo. Verás. No quería que al verme, y comprobar que yo no era Weasley salieras corriendo a llorar a tu Sala Común, como estoy seguro de que harías.

Hermione le miró. Y no pudo evitar las palabras que salieron de su boca. Lo dijo sin siquiera pensarlo.

-Porque te preocupas tanto por mí?.

-Me he dado cuenta de la persona que hay detrás de los insultos. Y si no hubiese sido por ti y tus amigos… El Señor Tenebroso no nos hubiese dejado en paz ni a mi, ni a mi familia. Aunque siempre fui un desgraciado con ustedes, tú nunca me hiciste nada. Recuerdas nuestro primer día en el tren?. Ese día me conociste tal cuál soy. Me dio igual que fueses impura. En ese entonces yo podía hacer caso omiso a las advertencias de mis padres de no juntarme con hijos de muggles. Pero después no tuve otra opción. Pero sabes que nunca intenté nada en tu contra.

-Si… lo recuerdo. Fuiste amable. Ni siquiera preguntaste mi apellido.

-Pero entonces, tú fuiste seleccionada para Griffindor por el Sombrerucho ese. Y mis oportunidades de hacer amistades se vieron más limitadas aún.

-Lo entiendo -. Dijo mirando por primera vez su reloj. Dio un brinco que sobresaltó a Draco. –Dios mío. Pero si es tardísimo.

-Que importa. Mañana es domingo.

-Pero es que, es casi medianoche. Te imaginas que nos encuentren vagando por los pasillos a estas horas? Ya no somos prefectos.

-Está bien. Salgamos entonces.

Draco insistió en acompañarla hasta la entrada de la torre de Griffindor. Mientras recorrían un pasillo solitario, escucharon unos gemidos amortiguados. Definitivamente alguien se lo estaba pasando muy bien. Hermione y Draco se miraron. No pudieron evitar sonrojarse. Y caminando de puntillas fueron en busca del ruido.

En un rincón se veía a un chico moreno, alto. Hermione miró detalladamente y tapo su boca con las manos, con un gesto de sorpresa extrema. El moreno se trataba nada más y nada menos que, de Dean Thomas, que besaba apasionadamente a una chica pelirroja… pelirroja…? Hermione se sorprendió aún más. Y casi se desmaya cuando vio que las manos de Dean recorrían todo el cuerpo de Ginny, por dentro su blusa y falda.

Draco reía por lo bajo. Al notar que Hermione lo miró enfurecida. Colocó su semblante serio. Intentó detenerla cuando vio lo que esta estaba intentando hacer. Pero Hermione se soltó de su agarre y camino decidida hacia la pareja. Se paró justo enfrente. Mirándolos sin expresión alguna en el rostro. Draco la alcanzó y saco su varita por si debía intervenir. Conocía de sobra los arranques de Ginny y Hermione.

La pareja sintió, luego de muchos besos, la presencia de Hermione. Y se separaron. Ginny y Hermione se miraron a los ojos. No había necesidad de palabras. Pues sus miradas lo decían todo.
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NeksSer

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MensajeTema: Re: !..*Las Vueltas Que Da la Vida*..!   Jue Feb 26, 2009 12:33 am

Capitulo 3.

Vacaciones en la enfermería.

Hermione se volteó. No sin antes dirigirle una última mirada significativa a Ginny. Draco la siguió.

-Pensé que, cómo mínimo, le ibas a lanzar una maldición Cruciatus…

-Por favor Malfoy… - le dijo despectivamente.

-Oye… me había acostumbrado a que me llamaras por mi nombre. Además yo no tengo la culpa de que tu querida amiga sea… discúlpame la palabra, pero es más zorra que esa Romilda Vane.

-Lo siento Draco. No debí pagarla contigo. Pero tampoco le digas así a Ginny. Por favor.

-No sé porque te lo tomas tan a pecho. Sabes perfectamente que San Potter, aún no se ha tomado la molestia de pedirle a Ginny que vuelvan.

Hermione le miró sorprendida.

-Cómo lo sabes?-. le espetó.

-A diferencia de ti, nunca he tenido muchos problemas con Ginny. Y este año hemos estado conversando mucho sobre algunas cosas.

A Hermione le hubiese encantando saber que tipo de “cosas” habían hablado ellos. Pero no era el momento para preguntar.

-Así como también sé, que tu querido Weasley nunca habló contigo sobre formalizar su relación. Que se basa únicamente en un beso, que se dio ante la idea de que iban a morir en manos del Señor Oscuro.

Le soltó de pronto el rubio, sin pensar. Hermione se paró de golpe en el pasillo. Ahora si se encontraba verdaderamente molesta.

-Escúchame una cosa Draco Malfoy. No eres quién para andar averiguando mi vida. No te importa mi vida personal con Ron, o con quién me beso y con quién no. ¿Así que esas eran “algunas de las cosas” de las que habías hablado con Ginny?. Solo eso me faltaba, que alguien como tú me espíe.

Ya habían llegado al retrato de la dama gorda. Hermione exclamó la contraseña a grito pelado. Y antes de desaparecer por el mismo le dijo ácidamente.

-Que pases buenas noches, Malfoy.

Dejándolo plantado y con el ceño fruncido.

Si que eran enrolladas las mujeres. Molestarse por que le había dicho la verdad. Y pensando así se fue a su sala común con la frente en alto, sin mirar atrás.

Ginny y Dean por otro lado habían quedado en que Dean entraría primero y ella después. Para que el no tuviera que escuchar los gritos. Cuando Ginny entró se sorprendió al ver que Hermione no la esperaba hecha una fiera en la Sala Común como ella suponía. Se fue a su habitación. Que compartía con Hermione, preparándose para lo peor. Una maldición como mínimo.

Al entrar vio que Hermione la esperaba sentada en la cama de la misma Ginny. Las demás dormían. Se sentó a su lado y vio que esta la miraba preocupada.

-Ginny, se que no soy nadie para reprocharte nada. Pero eres mi mejor amiga. Y se que Harry te ama-. Lo dijo tranquilamente. Y Ginny se tranquilizó de que así fuera.

-Yo ya no sé que es lo que siente Harry. Si el me amara estuviésemos juntos. Ya no corro ningún peligro de que Voldemort me tome como carnada. Mientras el estaba vivo, podía esperarlo toda mi vida si era necesario. Pero ya no hay excusa.

-Lo sé y lo entiendo, más de lo que imaginas. Sólo que no me parece justo que Harry esté allí fuera, limpiando los desastres de Voldemort, poniendo su vida en peligro, mientras tu te lo pasas de lo lindo con otro, si importarte lo que le pase.

Y dicho esto. Se levantó y se acostó en su cama. Ginny se sintió culpable, y más aún por el tono de decepción que había empleado su amiga. Pero eso no impidió que Ginny le respondiera por última vez.

-Y yo creo que deberías darle una oportunidad a Draco de hacerte la vida feliz, ya que el idiota de Ron no se molesta en acordarse de ti.

Hermione no dijo nada. Pero se quedó despierta toda la noche pensando en las palabras de su amiga, y en las sonrisas que le había dedicado esa tarde el rubio.

A la mañana siguiente Hermione despertó muy temprano. Había logrado dormir sólo dos miserables horas.

Bajo a la sala común y se sentó en un butacón frente a la chimenea, mientras leía un libro. Dos horas después alguien le saco de se letargo murmurando un “buenos días”. Hermione bajo el libro que hasta entonces le ocultaba la cara.

-Dios mío Herms… que diablos te ha pasado? – preguntó Ginny, alarmada.

-Que… que tengo?-. dijo Hermione tocándose la cara.

-Creo que debemos ir donde Pomfrey… -. Y sin esperar ninguna respuesta la jalo de un brazo y se la llevo a la enfermería. Al llegar allí, la señora Pomfrey la miró con la misma expresión que había adoptado Ginny. La castaña comenzó a impacientarse. Hasta que descubrió su reflejo en un espejo del fondo. Ahogó un pequeño grito.

Su cara, estaba ahora roja, y repleta de millones de pepitas que eran más rojas aún que su cara. Y a esto había que agregarle las ojeras claramente visibles.

-Intoxicación, sin duda. Pero que se han comido usted y el señor Malfoy? -. Le preguntó. Hermione miró alrededor y se percató que en la cama del final las cortinas estaban corridas. –Señorita Granger?... el señor Malfoy llegó con una borrachera tal, que no pudo terminar de contarme que era lo que se había tomado, porque cayó al piso dormido.

Ginny rió despreocupadamente. Ahora sabía porque Hermione venía con Draco anoche.

-Ehmm… bueno, bebimos un poco de Champagne. Es una bebida muggle.-dijo apresuradamente. -Pero no creo que haya sido eso. Creo que sería algo que nos dio Winki, la elfina.

En ese momento apareció con un ¡Crack! La elfina en cuestión. Se la veía nerviosísima.

-Winki siente haber enfermado a la señorita Granger y al señor Malfoy. Winki agregó azúcar sin querer a los bocadillos especiales con poción corta-alcohol.

-Oh… claro-. Replicó la señora Pomfrey, como cayendo en la cuenta de algo. Pero no se explicó. –Señorita Granger, le pido que por favor se recueste en la cama del final -. Terminó señalando una cama al lado de la de Malfoy.

Hermione fue obedientemente y se puso la bata que esta le ofrecía. Luego le dio a beber de una copa. Y cayó dormida inmediatamente.

Cuando despertó somnolienta miro a su alrededor. Vio que las cortinas envolvían su cama y la de Malfoy. Ya era de noche. Pero no tenía idea de la hora ni del día en el que se encontraba. Tropezó con los ojos del rubio. Que la observaban con una sonrisa tierna.

-Por fin has despertado-. Susurró este arrastrando las palabras. Su cara no estaba roja como la de Hermione, sino rosada, y se podían apreciar las pequeñas pepitas por toda su cara y cuello.

-Cuanto tiempo hemos estado aquí?-.

-Bueno… ya es lunes. Y son las 10 de la noche -. Contestó observando su reloj.

-Que? Me he saltado un montón de clases-. Exclamó como una histérica.

-Y te saltarás muchas más. Pomfrey me dijo que el efecto de la poción tarda una semana en desaparecer aproximadamente. Y no permitirá que salgamos de aquí hasta que no estemos completamente curados. Al parecer el azúcar que Winki le agregó a los pastelillos produjo efectos secundarios. Y lo peor es que no hay antídoto.

-Genial -. Dijo Hermione sarcásticamente.

-Serán como unas vacaciones… jajaja.

Hermione sonrió resignada.

-Te ves muy guapa de ese color rosado. Pareciera que estuvieras sonrojada -. Le dijo Draco después de un rato, con una mueca burlona.

-No te burles Draco. Es que acaso no te has visto en el espejo?.

Draco se puso rojo. Hermione sonrió satisfecha, mientras veía como este se sentaba en la cama, rascándose la cabeza. De pronto, sin previo aviso, saltó a la cama de Hermione y comenzó a hacerle cosquillas. Hermione se estaba poniendo morada de la risa, y a causa del aire que le faltaba. Entonces Draco paró.

-Jajaja… ahora tu estas morada. Jajaja, no puedes ganarme Hermione, yo siempre llevo las de vencer.

-Muy… gra… gracioso… - decía la castaña todavía riendo, tratando de recuperar el aliento.



-¡Señorita Granger…! ¿Sería tan amable de prestar atención?.

Hermione saltó en su asiento. Roja como un tomate. Mientras guardaba el pergamino rápidamente en un bolsillo de la túnica. Era la primera vez en todos sus años en Hogwarts que le llamaban la atención de aquella manera

-Bien… como iba diciendo. Deben prepararse muy bien para los EXTASIS. Son tan importantes y aún más que los TIMOS. Así que espero que den lo mejor de sí -. Decía McGonagall junto a la profesora Vector, que la miraba fastidiada. Es que McGonagall no se acostumbraba a dejar de dar clases.

Sonó el timbre, y comenzaron a salir. Cuando Hermione salió se encontró con unos ojos grises a centímetros de los suyos. Dio unos pasos hacia atrás alarmada.
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NeksSer

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MensajeTema: Re: !..*Las Vueltas Que Da la Vida*..!   Jue Feb 26, 2009 12:35 am

Capitulo 4.

Tu amor te lo metes por donde te quepa…


-¡Draco! No hagas eso…

-Vaya, que nerviosa eres-. Dijo Draco, mirándola con las cejas alzadas.

-Como sea… que haces aquí?.

-Es que no puedo acompañar a mi mejor amiga a almorzar?-. Dijo saboreando el efecto que habían provocado las palabras “mi mejor amiga” en Hermione.

Hermione se decepciono un poco. Pero trato de disimularlo. No era buena actriz, así que Draco lo notó inmediatamente. Pero no dijo nada

-Claro, claro… vamos. Me muero de hambre.

Esa semana que habían pasado en la enfermería, había sido la mejor para Hermione. Y también para Draco. Y lo mejor de todo, era que a pesar de haberse insultado, ahora lo tomaban como un juego, llevaban demasiados años haciéndolo, era una costumbre. Cuando salieron de la misma se llevaron una sorpresa, al enterarse de que McGonagal había eliminado una regla del comedor. Ahora todos podían sentarse juntos, sin importar la casa a la que pertenecieran.



-Ron… ¿me vas a decir por fin que le has comprado a Hermione?-. Preguntó Harry con las piernas sobre su escritorio, que estaba frente a Ron.

-Como que “qué le he comprado”. Su cumpleaños es en Septiembre, no?.

-Ron… ¿no me digas que lo has olvidado?-. Preguntó Harry tapándose la cara.
–Esta no te la perdonará Hermione.

-A que te… -. Pero su pregunta se quedo en el aire, cuando una rubia entro en la oficina sonriéndole, y dejándole unos papeles en el escritorio. Ron observó sus pronunciadísimas curvas cuando esta dio media vuelta y se fue.

Harry chasqueó los dedos en la cara de Ron, para que este reaccionara.

-Que decías…?-. le pregunto Ron. Disimulando.

-Que te has olvidado de Hermione, Ron. Hace más de una semana fue San Valentín, sabes perfectamente que las chicas son algo… sentimentales con esas cosas.

Ron se pegó con la mano en su frente, fuertemente.

-¡Diablos…! Harry, por que no me lo recordaste, y ahora que voy a hacer?.

-Yo que tu, me iría a Hogwarts a disculparme. Aunque dudo que logres algo.

-Lo que sea. Más vale tarde que nunca-. Compró un libro de Estudios Muggles Avanzados, por catálogo, vía lechuza y se lo envió a Hogwarts con una nota.

Harry no pudo evitar poner los ojos en blanco.


Hermione se sentó en la mesa que se encontraba en medio del comedor, junto a Ginny y Draco. Mientras comía, charlando animadamente, una lechuza se poso frente a ella. La castaña la miró extrañada. Nadie recibía correo a esa hora.

-Me parece que es para ti -. Le dijo Draco a su lado, tomando el paquete que traía la lechuza y pasándoselo a Hermione. El ave salió volando inmediatamente.

-Pero quién… -. Su respuesta fue contestada inmediatamente al ver la nota que venía pegada. Era de Ron. Hermione dejó caer la cuchara sonoramente y leyó:

Herms,

Siento mucho no haberte escrito en todo este tiempo. Verás, hemos estado muy ocupados por aquí… y no he tenido tiempo ni de ir al baño.

Te envío algo, que estoy seguro te ayudará a prepararte para tus exámenes.

Con Amor, Ron.

Hermione le dio vuelta al pergamino, buscando más. Como era posible, después de tanto tiempo de silencio, y el solamente le escribía unas miserables líneas. Rasgo el papel, y descubrió que se trataba de una libro. “Por lo menos me ha enviado algo útil” pensó. Pero cuando leyó el título, su furia aumento a niveles insospechados por ella.

-Si no te controlas, vas a terminar sufriendo de hipertensión-. Le comentó Ginny en voz baja.

-Ron no es más idiota, porque no se entrena para serlo.

-Pues yo si creo que haya practicado un poco -. Dijo Draco con una mueca de satisfacción.

-Como se atreve a regalarme un libro de Estudios Muggles, cuando sabe perfectamente que abandoné esa materia hace siglos. Además yo soy hija de muggles, maldito imbécil -. Decía Hermione incrédula. Su rabia se había transformado en indignación.

-Hasta que te has dado cuenta por fin -. Exclamó Draco alzando las manos al cielo. Refiriéndose al último comentario de Hermione.

Hermione escribió en la misma nota que le había enviado Ron.

Ron,

Muchas gracias por el libro. Creo que le servirá a tus hijos si es que los tienes algún día (cosa que dudo, con lo idiota que eres), ya que, como sabes, no hay nadie cursando esa materia en el nivel EXTASIS este año.

Ahh..
Tu amor te lo puedes meter por donde te quepa, Hermione.


-Te dije que no iba a estar feliz -. Le dijo Harry a Ron cuando leyó la carta de Hermione, aguantando la risa.

-Bah… en un tiempo se le pasa. Por cierto, que tal tu, con la señorita de recepción -. Le espetó con una sonrisa pícara. Dejando la respuesta de la castaña a un lado, sin darle importancia.

-Jajaja… - rió Harry con sorna. –Frances tiene de señorita, lo que yo de mortífago, y con eso te digo todo. Hemos quedado para salir esta noche.


En el castillo de Hogwarts, los días pasaban, y Hermione parecía no recordar a Ron en lo absoluto. Cada día se encontraba con Malfoy. En los pasillos, en los terrenos. Esa tarde caminaban juntos por el lago. Decidieron sentarse bajo un árbol, a terminar los deberes.

El cielo se ponía de un color rosado y púrpura cada vez más oscuro.

-Que hermoso ¿no?-. Comentó Hermione. Draco levantó un poco su cabeza, dejando de escribir. Se acercó más a ella. Sentándose directamente a su lado.

-Hermione… -

-Mmmm…- contestó esta embelesada con el atardecer.

-¿Desde cuando no? – le pregunto poniéndose serio repentinamente.

Hermione frunció el ceño.

-Desde cuando no que? – le pregunto intrigada.

-Vamos Herms. No te hagas… sabes perfectamente de lo que estoy hablando-. Le espetó con una sonrisa, de esas que usaba cuando quería conseguir algo.

-Pues explícate. Porque no tengo idea de lo que estas hablando… -.

-La Santa Granger… acaso no eres siempre la sabelotodo insufrible? -.

Hermione le miró, entendiendo lo que le estaba preguntando Malfoy. Se puso roja como un tomate. Hasta Malfoy podía sentir el calor que desprendía. Era cierto que ya era mayor de edad, y que había pasado mucho tiempo con Harry y Ron en una tienda, solos. Pero ella todavía no…

-No me digas que eres vírgen… no te lo creería ni que… -. Le soltó. Pero al ver la expresión de Hermione, se dio cuenta. Comenzó a reírse a carcajadas. No lo podía evitar. O sea, que la sabelotodo Granger, no había disfrutado de los placeres de la vida… todavía. Esto era insólito.

-No creo que eso sea motivo de risa, Malfoy. -. Le dijo amargamente. –Que tu seas tan promiscuo como un bowtruckle, no quiere decir que yo también lo sea.

-No puedo creerlo -. Dijo todavía riéndose. –Bueno, siempre supe que Cara Rajada y la Comadreja eran una pareja de Homosexuales -. Dijo despectivamente.

-Cómo te atreves Malfoy… -.

-Vamos Hermione, ¿tanto tiempo juntos, y nunca te han insinuado nada, ninguno de los dos?.

-Justamente por eso, por que somos amigos. Y si no me equivoco, entonces tu también serás Gay, porque hemos estado mucho tiempo juntos, y no me has insinuado nada -. Draco empalideció. Hermione se levantó y se fue de allí con la frente en alto.

Como se atrevía ese imbécil. Ella no era una cualquiera. Sus padres siempre le habían inculcado desde pequeña, que “eso” es algo muy importante, y que solo se entregaría después del matrimonio. Ginny obviamente, le decía que esos eran cuentos de viejas y que disfrutara su vida. Pero ella no podía, el solo hecho de pensarlo, le hacía sentir como si estuviera defraudando a sus padres.

-Señorita Granger. Por fin la encuentro -. Hermione dio un salto en medio del pasillo. Pero se tranquilizó al ver que era la directora. –Necesito hablar con usted, es algo urgente-. Hermione la siguió.
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MensajeTema: Re: !..*Las Vueltas Que Da la Vida*..!   Jue Feb 26, 2009 12:36 am

Capitulo 5.

La misión.


Se detuvieron frente a la gárgola de piedra, “Lágrimas de Fénix”, pronunció la contraseña la profesora McGonagal, y entraron. La profesora le indicó un asiento frente al escritorio. Mientras Hermione se sentaba, escucharon que llamaban a la puerta. “Entre señor Malfoy”. Dijo la directora, y le indicó que se sentara a un lado de Hermione.

McGonagal se situó detrás de su escritorio.

-Me imagino que se preguntaran el motivo por el cuál los he citado hoy a mi despacho -. Dijo mientras se sentaba. –Así que iré directo al punto… estos últimos meses he notado su… como decirlo…

-¿Inusual amistad? -. Aventuró Dumbledore desde su retrato.

-Gracias, profesor… si, su inusual amistad. Es por ello que la Orden del Fénix, conjuntamente con el… E.D… ha decido poner en práctica una misión de vital importancia. Como ustedes sabrán, aún existen conocidos mortífagos en libertad… es por ello que necesito de su ayuda, para evitar que estos seguidores, del que no-debe-ser-nombrado, intenten algo contra el ministerio o la comunidad muggle en general. Por esa razón, ustedes dos se retiraran del colegio por una temporada, alegando… que usted, señorita Granger, ha sido secuestrada por el Señor Malfoy, de esta forma creo, podremos organizar una redada, en caso de que estos mortífagos se pongan en contacto con Malfoy, como sabemos que harán, y acabar así con ellos y con los desastres que están ocasionando.

-Obviamente, quedará en sus manos, si desean ayudar o no, pues no podemos obligarlos. Y sepan también que esta es una oportunidad importantísima para que el señor Malfoy refuerce su imagen, frente a la comunidad mágica, y reafirme su lealtad para con la Orden, una vez más -. Dijo Dumbledore, observándolo por encima de sus gafas de medialuna, era increíble la fuerza que parecía emanar de el, todavía, desde aquel cuadro. Draco asintió.

-Ahora solo falta su decisión, señorita Granger… -. Hermione estaba nerviosa. Todos los retratos de antiguos directores y directoras le miraban, al igual que la profesora McGonagal y Draco. ¿Y si Draco decidía pasarse al otro bando en último momento? Lo miró.

-Se lo que estas pensando Hermione… pero te prometo que ya no soy un mortífago. Dejé de serlo mucho antes de la muerte del profesor Dumbledore.

Hermione miró a Dumbledore, y este asintió.

-Está bien… pero si intentas algo, te juro que te mato Draco… - dijo Hermione mirándolo. Draco le sonrió. Sabía que Hermione no era capaz de hacerle daño ni a una mosca.

-Bien… -. Empezó la McGonagal, pero Hermione la interrumpió.

-Y cuando debemos irnos… -.

-Por eso no se preocupe, señorita Granger, se están arreglando los últimos preparativos, se les hará saber a su debido tiempo -. Le respondió Dumbledore.

-Eso era todo… pueden marcharse… -.

Draco y Hermione salieron en silencio.




La lluvia arreciaba… hacía una semana, le habían informado de la misión que debía llevar a cabo con Hermione. Solo eso le faltaba. Que lo dejaran encerrado en una casa con ella. El sabía perfectamente lo que sentía. Lo tenía muy claro. Y por eso no se quería hacer ilusiones, si Weasley llegaba, a el se le acababa todo, ella iría directito a sus brazos. Pero esto, ¿acaso Dumbledore sabía de sus sentimientos…? ese viejo siempre lo miraba de aquella forma, y aunque Draco le permitió entrar en su mente varias veces, le fastidiaba que lo hiciera. No podía darse el lujo enamorarse así de Granger, la verdad era que lo estaba volviendo loco… con esa mirada… ¿era acaso inocencia?... tal vez… todas las mujercitas que el siempre se llevaba a la cama, eran unas regaladas. Pero Hermione no, ella ni siquiera pensaba en insinuársele al pobretón de Weasley, por eso Lavender hizo lo que quiso con la comadreja en 6to… ella sí que sabía seducir muy bien a un hombre… ¿Sería por eso por lo que tanto le gustaba la sabelotodo? ¿Porque ella parecía no fijarse en el?... podría ser eso, pero eso se llama masoquismo… un ruido detrás de el le hizo dejar sus pensamientos a un lado…

-Hola… - le dijo Hermione tímidamente…-Que casualidad encontrarte aquí… ¿quieres que te deje solo? -.

-No… tu compañía estaría bien… - esa semana no habían hablado mucho. Pensando en lo que llevarían a cabo. Pues era peligroso. Si los mortífagos aparecían y las cosas se salían de control, Hermione podía resultar muerta.

-¿Que piensas..? – pregunto Hermione conversacionalmente.

-Hmmm… nada interesante en realidad… estoy aburrido… que te parece si salimos a dar una vuelta por ahí.

-Draco… ¿eres ciego o te la das? ¿No ves que está lloviendo? -. Dijo. Y pegó un brinco cuando escuchó un relámpago.

-Bah… y tu le tienes miedo al agua… se supone que los Gryffindor son valientes.

-Por supuesto que no tengo miedo, Huroncito… -. Respondió dándose aires, cosa muy rara en ella, al ver esa expresión el rubio bufó, levantando una ceja.

-Demuéstralo entonces…

Y para su sorpresa… Hermione se quito el suéter que llevaba y salió por la ventana, del aula donde se encontraban… la lluvia la empapaba mientras ella le gritaba…

-¿No estabas muy aburrido…? O a los hurones les da miedo el agua de lluvia?...

Draco se rió y se quitó su suéter también. Salió por la misma ventana y corrió hasta donde estaba Hermione. Esta al ver que el venía, le saco la lengua y comenzaron a corretearse… parecían dos niños jugando en la lluvia.

Desde el tercer piso, los observaba el profesor Slughorn…

-Ahhh… el amor entre adolescentes… pensé que no viviría para ver a un Malfoy con una hija de muggles… - suspiró sentándose en su silla con una sonrisa en los labios… y así se quedó dormido.

Hermione tropezó y cayó… seguida por Draco que cayó justo encima de ella… riendo a carcajadas… se miraron, estaban tan cerca… Hermione veía los ojos grises de Draco, su cabello rubio goteando encima de ella… el se acercaba más y más y ella quería que ocurriera rápido…

-¡Señor Malfoy… Señorita Granger…! – grito alguien…

-Maldición… - decía Draco molesto. No podía ser más imprudente… quién diablos se atrevía a molestarlo en ese momento… a quien sea que fuera… más le valía que fuese algo importante.

-A la enfermería inmediatamente… ¿no saben que pueden coger un resfriado…? -. Los regañaba la señora Pomfrey. Draco no podía creerlo… y a ella que le importaba…

-Somos lo suficientemente grandecitos para cuidarnos nosotros mismos -. Dijo el mientras se levanta del piso molesto.

-Eso creía yo… saben que tienen que estar en perfectas condiciones para llevar a cabo la misión… así que… a la enfermería… rápido.

Hermione se veía claramente apenada, por la escena que había visto la sanadora… pero ¿porque no pudo llegar un momento después…?

En la enfermería, la señora Pomfrey les dio de beber una poción a cada uno, que les hizo salir humo por los oídos.

Draco no dejaba de refunfuñar cuando salieron de camino hacia el gran comedor.

-Solo eso me faltaba… ni mi madre me trata así… no tenemos 4 años…

-Pero ¿porque estas tan molesto Drakito…? -. Dijo una voz detrás. Draco se dio la vuelta incrédulo.

-Pero ¿que diablos haces tu aquí? -. Pregunto Draco, aún más enfadado, si eso se podía. Era la zorra de Pansy, ¿que rayos hacía ella en el cole…?

-Pues… vine a comprobar que MI prometido, estuviera bien. Aunque por lo visto, debes estar muy fastidiado. Y quién no con la mugrosa sangre sucia esta, por compañía-. Añadió mirando a Hermione despectivamente.

-Hace bastante tiempo que tu y yo no tenemos nada… y no te permito que le llames sangre sucia a Mi novia… - y para sorpresa de Pansy y de la misma Hermione, Draco tomó a la castaña por la cintura y la beso de tal forma, que Hermione no pudo evitar desear mucho más de el con todo su ser. Olvidándose de Pansy, hasta que esta pasó por su lado, tropezándola, furiosa.

-Draco… ¿te has vuelto loco?.

-Supongo que con eso bastará para que no me busque nunca más.

Mientras seguían su camino, Hermione iba muy callada. Solo pensando en lo que había sucedido momentos antes. La verdad es que se había quedado con las ganas de besar esos labios… pero nunca se imaginó que fuese tan repentino…

-Hermione… ¿piensas quedarte allí parada toda la vida?... – Draco la tomaba de la mano. Haciéndola sentar en la mesa para cenar. Ni siquiera supo como había llegado al Gran Comedor. Se sentó y lo miró nerviosa. Draco pasó su brazo alrededor de su cintura y le dio un suave beso en la mejilla.

///

¿Pero que le pasaba…? ¿y ahora porque diablos estaba tan cariñoso con Granger…? era cierto que se prometió a si mismo no ilusionarse más… pero ese no era el, ¿el?, el Gran Draco Malfoy, ¿sentimental?... es que ese beso que se habían dado… el quería que el primer beso entre ellos fuese especial… pero bueno, lo hecho, hecho esta… ¿pero que diablos…? Que importaba… como si a el le importara el romanticismo.

La cena transcurrió normal… pero Ginny no dejaba de mirar a sus compañeros, de forma perspicaz… ¿es que acaso estaban… más cordiales, el uno con el otro de lo normal? Al fin y al cabo… no sería mala idea que Hermione dejara de ser tan santurrona. Ella era su mejor amiga… y por eso haría todo lo posible por que la misma dejara de ser, por fin, tan… virgen…¿?
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MensajeTema: Re: !..*Las Vueltas Que Da la Vida*..!   Jue Feb 26, 2009 12:37 am

Capitulo 6.

Narcisos, la esmeralda y Josh.


Habían pasado varias semanas, sin sucesos importantes. Solo que Hermione y Draco pasaban mucho más tiempo juntos. Pero seguían siendo amigos. El rubio no quería ilusionarse más y Hermione no quería permitirse distracciones, pues esperaba anhelante el momento en el Ron volviera a por ella, por su amor. Ese día se encontraban junto al lago como tantas veces. Hermione había empezado a tiritar.

Draco no podía soportarlo mucho tiempo más. Tenía que hacer lo que quería hacer desde hacía años. Esta era la oportunidad. No la perdería. Delicadamente pasó un brazo alrededor de los hombros de la castaña. Y esta apoyo su cabeza en el pecho de Draco como respuesta.

Minutos después Hermione levanto la cabeza delicadamente y observó el rostro de Draco. Estaban tan cerca… se miraron por algunos segundos. Draco acaricio su cuello, mientras Hermione acortaba la distancia entre sus labios.


Draco sintió por fin, aquellos labios tan anhelados, cerró los ojos. Disfrutando de la suavidad de aquel beso tan esperado por ambos. Después de un rato, en el cuál el beso estaba cada vez más apasionado, Draco se separó de mala gana, no podía perder el control. Debía ir con calma. Hermione le mordió los labios juguetonamente, mientras ambos se reían. Había un brillo especial en sus ojos.

-Estoy esperando que haga la pregunta, Señor Malfoy…-. Le dijo Hermione sensualmente. Draco le dedico una sonrisa de medio lado.

-A ver… como hacerlo especial… -. Murmuró poniendo una expresión de concentración extrema en su rostro.

Con un movimiento de su varita hizo aparecer un ramo de Narcisos que le tendió a Hermione con un ademán caballeroso. Movió su varita nuevamente. Entonces Hermione sintió en su pecho que la estrella esmeralda se movía. La tomó entre sus manos y la sintió latir, mientras brillaba. Y dentro de ella observo su reflejo, mirándola con una sonrisa junto a Draco. Luego aparecieron unas palabras finas ondeantes, parecían hechas de oro, decían: Te Amo, Hermione.

La castaña miró al rubio con lágrimas en los ojos, acercándose a el para besarlo. Pero el puso un dedo en sus labios.

-¿Te gustaría… ser algo más que mi mejor amiga?-.

Por toda respuesta, Hermione lo tumbo en el césped delicadamente, mientras le daba un profundo beso.

Se separaron, y Hermione se recostó a su lado, mirando el cielo, ya se veían las estrellas.

Mientras tanto, en el castillo. En la Sala de los Menesteres exactamente…

-Amor… -. Decía Ginny, mientras Dean le besaba la espalda desnuda. –hazme sentir… mucho más…

Dean sonrió, esa pelirroja lo volvía loco. Se quitó lo que le quedaba de ropa y la llevó hasta la cama del fondo de la Sala. Recorriendo todo su cuerpo con sus labios. Recordando que la primera vez que lo hicieron había sido en esa misma habitación. Ginny lo miró a los ojos, y empezó la acción.

/////

El lunes amaneció tranquilo. Los estudiantes se dirigían al Gran Comedor. Draco y Hermione rebosaban de alegría, al igual que Ginny y Dean. Pero la mesa de Profesores llamaba la atención de todos. Había un nuevo profesor. Era de estatura mediana, cabello negro azabache, un poco largo, llevaba anteojos, Hermione le observó, le parecía haberlo visto antes, pero no sabía donde, tenía un aire que le hacía recordar a su mejor amigo, Harry. Pero este hombre no tendría más de 25 o 26 años.

Como respuesta a las silenciosas preguntas de todos, la profesora McGonagal se levantó, y pidió su atención a los que se encontraban en el Gran Comedor.

-Buenos días a todos… Siento tener que darles una oscura noticia: el Profesor Horace Slughorn ha muerto esta madrugada por muerte natural-. A esto le siguió un silencio, roto por algunos sollozos de Hagrid y algunas estudiantes de Slytherin-. Mañana se celebrará su funeral en los alrededores del colegio para que los estudiantes puedan asistir. Sin embargo eso NO quiere decir que serán absueltos de dicha materia. Por ende, quiero darle la bienvenida al nuevo profesor de pociones: Josh Garrells… -. Y dicho esto se sentó en su silla y siguió comiendo. El nuevo profesor simplemente le dedicó una sonrisa tímida al Gran Comedor.

/////////////////////

-¿Te has fijado en el nuevo profesor?...
-Es tan lindo… ya quiero tener clases con el, lástima que no me toca pociones hasta mañana.
-Si… ¿y has notado lo joven que es?.

Estos murmullos acompañaron a Ginny y Hermione mientras se dirigían a las mazmorras. Como siempre, eran las primeras en llegar. Acomodaron sus cosas mientras llegaban los demás. Draco se sentó junto a Hermione como acostumbraba a hacer desde el primer día de clases, cuando el difunto Slughorn lo mandó sentar junto a Granger hasta el término del curso.

El profesor entró mirando detenidamente a la clase. Mientras colocaba sus cosas miró a Hermione. Que se ruborizó.

-Hermione… que sorpresa… - musitó Garrells.

Y entonces Hermione recordó…

Flashback…

Tenía 10 años. Iba entrando en el aula de Física sin saludar a nadie. Nunca tuvo amigos en la escuela muggle.

La profesora les presentaba a un joven… era un pasante de la academia de docencia de Inglaterra, que atendería ese clase por varios meses, de eso se trataba su pasantía. El joven escribió su nombre en el pizarrón… Josh Garrells…

El profesor le sonrió a Hermione…

Fin Flasback

Ahora ya sabía quién era… ese profesor… había sido su primer amor, su amor platónico… de pronto sintió una sacudida en su estómago, como si algo con vida quisiera salir de el, después de tanto tiempo… reencontrarse justamente con él. Parecía increíble… pero claro, en el mundo de la magia muchas cosas son posibles.

-Profesor Josh… cuanto tiempo… -. Le respondió la castaña con los ojos brillantes. –¿como…? ¿Cuando…? -.

-¿Que te parece si te veo después de clases? Hay muchas cosas que me gustaría charlar contigo-. Le dijo todavía en un susurro. Pues todas las chicas estaban atentas a la conversación. ¿Como era posible que la cerebrito santurrona, conociera al más guapo de los profesores jamás visto?, según ellas, claro esta.

-Claro, claro…-.

Draco los miraba atónito. Su expresión se dividía entre exasperado y furioso. ¿Y ese idiota que se creía…? ¿Acaso se le olvida que es un profesor y no puede andar coqueteando con sus alumnas?, mucho menos con SU novia… pensaba el rubio furioso.

La clase continuaba, con el profesor hablando y hablando sobre la materia, o eso supuso Hermione. Por primera vez no prestaba atención, estaba perdida en los ojos de su profesor, no había nada más… a su alrededor podía haberse caído el Castillo y ella no se daría cuenta…

-¡HERMIONE JANE GRANGER!-. Esa voz consiguió hacerla saltar del susto. Mirando a los lados de pronto, se percató de que estaba sola en la mazmorras, excepto por el profesor que arreglaba sus cosas en el escritorio, y por Draco que la miraba furioso. Al verlo así de molesto la castaña abrió los ojos de par en par mientras el rubio se le acercaba a susurrarle en el oído con una voz tan baja como peligrosa… -¿Ya terminaste de manosear con la vista al profesor? ¿O también tengo que esperar que te hagas una paja para que termines… satisfactoriamente… con tu orgasmo?.

Hermione se puso roja, pero obviamente no podía admitir nada delante de Draco… se le había pasado la mano con ese comentario. Se levanto erguida fulminándolo con la mirada, y diciendo una palabra de despedida al profesor marchó hacia el pasillo.

Draco la siguió…

-Ahora te haces la indignada, cuando yo tuve que aguantar 2 horas de tortura, en las que tú, te comías al marica del profesor con los ojos… -. Le dijo aplicando el mismo tono de voz fría y susurrante para que nadie se diera cuenta de que estaban peleando.

-¿Como te atreves Malfoy?... Sabes muy bien que exageraste… no tengo una mente tan cochina y morbosa como la tuya.

-Mente morbosa y cochina ¿yo?, ja..! No soy yo el que se la paso 2 horas buceándose a un profesor, Granger-. Haciendo énfasis en la última palabra.

-Con que ahora soy Granger ¿eh? Hurón…

-Tu empezaste con los apellidos, sabelotodo-. Y dicho esto se encamino por un pasillo perdiéndose de vista. Hermione sabía que había puesto la torta, y que luego tendría que pedirle disculpas a Draco, pero lo haría después que a este se le pasara la rabia.

////

-A que mola el nuevo profesor ¿eh?-. Comentaba Ginny en la clase de Aritmancia donde hacía grupo con Hermione.

-Bien jóvenes… luego de resolver este ejercicio hasta este punto, solo falta una operación más, que debo hacer para eliminar el numero 3 de esta ecuación?-. Preguntaba la profesora a la clase señalando el pizarrón.

-Fácil… Hay dos formas muy sencillas, a lo muggle pasamos el borrador…-dijo con una sonrisa. -y con varita… ¡Evanesco!... y el 3 eliminado… - contestó un estudiante moreno de ojos verdes que Hermione no conocía, pero cuyo comentario fue recibido por una carcajada general.

-Muchas gracias por su comentario… Señor O’Flay… No esperaba menos de usted-. Le dijo con una mueca.
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